Ciudad Victoria, Tamaulipas
Felipe Martínez Chávez
Opinión Pública




Una mujer enamorada
30/10/2013


Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Pues bien, tenemos que este viernes visitará Reynosa la señora Rosario Robles Berlanga, jefa de la SEDESOL peñanietista.

Se le recuerda como ex jefa de Gobierno del Distrito Federal en sustitución de Cuauhtémoc Cárdenas, como dirigente nacional del PRD, como diputada y asambleísta, pero sobre todo, como mujer enamorada.

Dicen que viene a tomar la protesta a 367 comités de la cruzada Nacional Contra el Hambre que está en marcha en aquella ciudad fronteriza.

Los datos de la delegación estatal de Desarrollo Social dicen que sólo estará en Reynosa. Llegará, cumplirá con su programa y con la misma se regresará al DF.

Lo más probable -con seguridad- es que no se entrevistará con los periodistas locales por aquello de que alguien quisiera recordarle su gran amor, el empresario argentino Carlos Ahumada, quien estuvo preso por algún tiempo.

Claro, no tiene nada que ocultar, ya todo se publicó en su tiempo y ella aceptó que estuvo terriblemente enamorada. Así lo demuestran las cartas que le escribió.

-Y contigo llegó otra vez a mis manos la magia. Llegaron también las maripositas en el estómago y las luciérnagas que inundaron con su luz nuestro amor. Contigo he vuelto a ser mujer, plena, llena, radiante de amor.

Después que él estuvo en la cárcel por caer en actos de corrupción -como contratista- y aportar dinero a las campañas del PRD (los famosos videos de las pacas de billetes), él y ella escribieron su verdad en sendos libros.

Totalmente perdida:

-No quiero nada que no me puedas dar, que no me quieras dar. Te quiero a mi lado, pero solo si es por amor. Otra cosa sería insoportable. Te amo.

Nacida en 1956, economista, ella había conocido a Ahumada cuando era jefa de gobierno del Distrito Federal y le dio vuelo a la hilacha por el mundo en su compañía, según las cartas que se describen en el proceso que se le siguió al argentino.

En una carta navideña dirigida al empresario:

-¿Te acuerdas de Berlín, de sus calles, del hotdog en el changarro de la esquina de un parque?; ¿y de Los Cabos y de nuestro sospechoso ir y venir como si trajéramos algo entre manos (lo que nunca nadie imaginaría es que era un plato)? ¿Recuerdas Madrid y el primer bar-restaurante que visitamos con sus tapas y su vino, qué decir de Barcelona; y de la noche mágica en Huatulco justo al año, y de Tamarindo y su paisaje; y de La Habana y los daiquiris del Floridita; y de Brasil, la alegría del triunfo, su árbol enorme y sus noches de travesura y de sex-shop?.

Eso fue antes de que su príncipe cayera a la cárcel. Después siguió con su entrega total (lo que hay que reconocerle).

-Quise estar a tu lado para avivar la llamita de esperanza, para encenderla diciendo que nuestro amor es más grande que esta brutal prueba que nos han impuesto. Para decirte que no te venzas, que no dejemos que nos venzan, que por muy duro que parezca no estamos derrotados.

Confiesa que está dispuesta a ir a la cárcel a cambio de la libertad de su amado:

-Sólo puedo decirte que sepas que mi corazón te pertenece, pase lo que pase, nunca dejaré de amarte, y nunca dejaré de agradecerte lo que has hecho por mí. Que como dice la canción que te dejo (“Ahora”, de Ana Belén): ‘Aunque me encontrara un ángel dudaré y me haga volar tan alto como tú’, porque contigo he volado alto, he recuperado mis sueños, mis fantasías y mis deseos.

Por eso si es necesario, y a lo mejor llegó el momento de hacerlo, soy capaz de hincarme, de arrodillarme, de firmar mi carta de rendición para que a ti no te toquen. Tal vez llegó el momento de tocar una puerta y entregarme a cambio de tu libertad. O tal vez ya es demasiado tarde.

Ella estuvo casada por más de 20 años con Julio Moguel Viveros, quien dice que la abandonó, y menciona (en sus cartas) que acompañó sin condiciones a López Obrador “en sus sueños de libertad y esperanza”, y se convirtió en su peor enemigo.

-Sé que a partir de ahora se irán las noches y casi no dormiremos, que los segundos serán muy lentos, que seguramente querré prenderle fuego a nuestra cama ante el dolor de tu ausencia, porque me estaré secando por dentro y por fuera, porque no tendré tus besos, ni tus caricias, sin tu mirada.

Casi en la despedida de una de las cartas:

-Ay amor, sólo te pido que cuando la angustia, la impotencia y el dolor sean más fuertes, pienses que además de tus hijos, está un corazón cuyo amor no tiene límites, que al escuchar el sonido de las olas del mar sientas susurrándote al oído que contigo a la distancia, amado mío, estoy.

Por su parte el argentino, causante de tantos desvelos de Chayito, dice en su libro “Derecho de Réplica”, que ella ha soñado, soñaba con ser Presidenta de México.

-Estaba obsesionada con ser presidenta de la República, ¡¡¡ob-se-sio-na-da!!! Definitivamente. Le dije en Berlín, en 2001, cuando viajé a Alemania, creo que fue en julio, que me parecía que podría llegar a presidir el PRD, pero que por ningún motivo sería presidenta de la República.

Me contestó, mientras íbamos en un Mercedes Benz negro cruzando el muro de Berlín: Te invito a tomar una botella de vino tinto en los primeros meses de 2007, aquí mismo en Berlín, tú y yo solos para celebrar mi nueva encomienda como presidenta de la República.

El de la pluma solo quisiera abordar a Rosario para hacerle dos breves preguntas: ¿Por qué se acabó tan pronto el amor eterno que le juraba a Carlos? y ¿sigue pensando que será presidenta de México?.

Por lo demás hay que admirarla. Se me hace que son pocas las mujeres (en el mundo) que se entregan sin condiciones como ella lo hizo.



Correo electrónico del autor: chavezmf@prodigy.net.mx
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