Ciudad Victoria, Tamaulipas
Felipe Martínez Chávez
Opinión Pública




Diputados y sus títulos
03/11/2013


Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Debe andar mal de la cabeza el alcalde de El Mante, Pablo González León, al rendirle homenaje de Día de Muertos a uno de los ex alcaldes más odiados de la historia reciente, Enrique Cano González.

En enero de 1978 fue asesinado a balazos en la plaza principal el joven Adolfo Vega Montoya, y precisamente los disparos -en contra de una multitud de más de mil personas- se hicieron desde el despacho del alcalde hoy homenajeado.

Es algo que la comunidad mantense no olvida ni olvidará jamás.

Fue aquella tarde del 6 de enero, Día de Reyes, cuando un grupo de parmistas que apoyaban a José González Alvarado como candidato a alcalde, comenzaron una marcha sobre la avenida Juárez.

Protestaban por el fraude electoral que había cometido el PRI para llevar al poder a Cano. Se habían robado 18 urnas que le daban el triunfo a Alvarado.

Poco antes de las siete de la noche, el grupo ya se encontraba en la plaza, frente al palacio.

Media hora después, desde el despacho de Cano González salieron las balas asesinas en contra de la multitud ¿cuántos pistoleros accionaron sus armas? Varios seguramente, al servicio del jefe edilicio.

Allá en la plaza, Vega, quien era uno de los dirigentes, se encontraba envuelto en la bandera nacional. Recibió los balazos por la espalda, disparados por algún cobarde, mientras que otras doce personas resultaron heridas por plomo.

Por eso no cayó bien el homenaje de Pablo González a Cano.

A lo mejor el señor alcalde se siente comprometido puesto que su primer síndico se llama José Eduardo Vázquez Cano, y es nieto precisamente de aquel alcalde de triste memoria para los mantenses.

Para sentar en el poder a Enrique Cano tuvieron que morir varias personas. Los siguientes muertos fueron Rafael Torres Plata y Vicente Infante Castillo, además de decenas de encarcelados y golpeados.

Son de los más crueles asesinatos políticos de que se tenga memoria en Tamaulipas. Por eso los comentarios que se hacen allá, en el sentido de que Pablito debe estar mal de la cabeza.

Ya sólo falta que un día se le ocurra dejar como sucesor a su síndico, pero antes, antes de irse, le mande construir un gigantesco monumento a su cuatacho Cano González (ya fallecido) en el centro de la plaza donde murió aquel inocente y otros muchos resultados gravemente lesionados por las armas al servicio del entonces alcalde.

En otro tema, por considerarlo de interés para nuestros lectores, le echamos una “vueltecita” a las profesiones que tienen nuestros diputados y diputadas locales, de lo cual aquí le damos el resumen.

Claro, aquellos que no tienen una carrera no es para que se ofendan o se sientan menos. La Ley sólo dice que deben tener suficiente instrucción y, en otras épocas, encontramos a legisladores que no sabían leer y menos escribir.

De los 36 diputados, varones y damitas, once no tienen inscripción alguna en el Registro de Profesiones de la SEP, entre ellos elementos que habíamos considerado con una licenciatura como Alfonso de León Perales, de quien presumíamos es médico (ya ve usted -querido lector- que dicen que los títulos se consiguen en cualquier imprenta).

Por primera vez en la historia de una legislatura son más los administradores, seis, en tanto que los abogados llegan a cinco; los contadores cuatro y de ahí una variedad de especialidades.

De esos 25 que sí tiene unan carrera universitaria, seis son egresados de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, cuatro de la Universidad del Valle del Bravo y el mismo número del Centro de Ciencias y Estudios Superiores de Tamaulipas.

Del Tecnológico de Monterrey sólo hay uno y es abogado.

Egresados de la Universidad Autónoma de Nuevo León tenemos a dos: Uno que se llama Arcenio (así, con “C”) Ortega Lozano y su título es en Antropología Social, y Enrique Rivas Cuéllar, que es contador.

Especializados en Informática dos: Heriberto Ruiz Tijerina y Rogelio Ortiz Mar, el primero del Tecnológico de Victoria y el segundo del de Reynosa.

Hay un químico que se llama Eduardo Hernández Chavarría, y una dentista, Ana María Herrera Guevara.

Claro que sólo hay un técnico y licenciado en Comercio exterior, y es José Salvador Rosas Quintanilla; su título es de la UAT.

Una profesora de instrucción preescolar, Irma Leticia Torres Silva, y dos en educación primaria, Erika Crespo Castillo y Francisco Elizondo Salazar.

Los abogados son: Aida Zulema Flores Peña, Juan Rigoberto Garza Faz, Carlos Javier González Toral, Juan Diego Guajardo Anzaldúa y José Ricardo Rodríguez Martínez.

Como decíamos, no hay nadie que tenga registrado título de licenciatura en medicina humana. El mantense Homero Reséndiz Ramos es licenciado en Ciencias de la Educación, por la UAT, claro.

Los administradores son: Álvaro Humberto Barrientos Barrón, Griselda Dávila Beaz (lo registró en el 2013), Francisco Javier Garza de Coss, Patricio Edgar King López, Olga Patricia Soca Ruiz y Osvaldo Valdez Vargas.

Si hablamos de los contadores hay que mencionar a Ramiro Ramos Salinas, Juan Martín Reyna, Erasmo González Robledo y Enrique Rivas Cuellar.

Ahora bien ¿cuántos tienen maestría? Tres de ellos. Doctorados no hay.

De acuerdo con la SEP, los datos están actualizados al 2 de diciembre del 2013, o sea el último sábado.

Por último, mire que a un mes de iniciada la administración, el alcalde de Güémez, Julio César López Walle, ya puso en marcha la rehabilitación de calles en varios ejidos en beneficio de cientos de familias.

Tan sólo en Guadalupe Victoria y El Carmen, los trabajos abarcarán cuatro mil metros lineales de calles.



Correo electrónico del autor: chavezmf@prodigy.net.mx
Mapa del SitioContactanos Email
© 2011 - 2012 Todos los derechos reservados. Meridiano de Hoy,
Compañía Periodística Nacional.
Resolución Mínima 1024 X 768