Ciudad Victoria, Tamaulipas
Rosa Elena González
Vida Diaria




Ya eres grande
01/06/2014


Te esperé ilusionada, sin conocerte ya te amaba, a partir de que me entere que llegarías mi vida cambio completamente, la llenaste de ternura, ilusión, esperanza, por las noches te soñaba y en el día imaginaba toda la felicidad que tendría cuando estuvieras en mis brazos.
Llegaste un  31 de mayo invadiéndolo todo con tu presencia, convertiste mis debilidades en fortalezas, iluminaste mi existencia,  hoy han transcurrido veinte hermosos años y sigues regresando a mí, tal y como lo hacías cuando comenzaste a dar tus primeros pasos.
Has crecido, ya eres grande, pero para mí siempre serás mi pequeño remolino lleno de inquietudes, sigues siendo el soplo de vida en mis entrañas, el rayo de luz que invadió durante nueve meses mi ser y me ha iluminado durante más de dos décadas en las que has compartido conmigo todos mis sueños y tropiezos.
Al dar tus primeros pasos me aterraba que cayeras, ahora te veo caminar con paso firme, seguro, dueño de ti, te gusta indagarlo todo en este mundo, de niño tenías tus constantes oleadas de por qué y hasta me hacías perder la paciencia, misma que recobraba de inmediato, solo bastaba  ver tus inquietos ojitos fijos en mí y llenos de interrogantes, el alma se inundaba de amor por ti.
Cumpliste veintitrés años y tus conversaciones son distintas pero sigues confiando en que tu madre estará siempre y ante eso no hay poder humano que lo evite, sólo DIOS.
Eres junto con tu hermano el punto máximo de la creación, al contemplarlos un halo espiritual les rodea y no puedo más que amarles.
De niño tenías tus rabietas, travesuras, tus inquietudes por indagar todo en el mundo nuevo que día a día descubrías y cuando algo te inquietaba corrías en busca de protección y apoyo.
Aún recuerdo aquellos tiempos en que parecía que un mundo lleno de ruidos y movimientos te albergaba, ese incesante ir y venir, a veces como una tormenta a veces como una suave brisa,  mi universo en miniatura,  dulce estrella de mis oscuras noches que me regalabas el cielo con tu risa cristalina.
Ahora igual tienes tus ratos de rabietas, pero las reflexionas con sensatez   y sigues adelante, continúas indagándolo todo en este mundo hostil que cada vez está más lleno de maldad, te indigna la injusticia y te enoja la desigualdad, eso  llena  de satisfacción.
El futuro nos alcanzó, ya has crecido pero sigo temiendo y me asusta el pensar en la maldad  que  te  pueda dañar, sé que pronto volaras lejos de mí, es la ley de la vida, creo en ti, estoy  cierta que superaras cualquier problema que emana de este mundo confuso y lleno de corrupción,  mi pequeño niño tormenta creció y se convirtió en un huracán.
Desde tu nacimiento trate de darte armas para que puedas defenderte, protegerte de las agresiones y el dolor, pero también he tratado de enseñarte a reconocer y darle su justo valor a las cosas, desde la fragilidad de una mariposa, la ternura de un cachorro,  la belleza de un amanecer, hasta la dureza de  una roca.
Has aprendido de que si un día las cosas no resultan como tu deseabas existe un mañana en el que todo puede ser distinto, igual aprendiste a luchar por lo que tú quieres lograr, a brincar obstáculos, a no detenerte ante nada, a ser fuerte y lleno de valor continuar la carrera en esta vida hasta llegar a tu meta y coronar tus anhelos.
Cuando naciste experimente la necesidad de cuidarte y defenderte como leona con uñas y dientes contra todas las adversidades, tal y como una fiera defiende a su cría, y dije que siempre estaría ahí para ti,  y así será  hasta que DIOS lo permita.
Ya eres  grande, ya puedes correr solo,  buscar tus horizontes,  ya eres capaz de recorrer el mundo por ti mismo, con paso seguro y firme, porque se hijo que ya has crecido, que tienes bases sólidas, valores, sensibilidad y pasión por la vida.
Eres capaz de entregar ternura y comprensión, sabes que se debe ser duro pero justo, la vida te enseñara a soportar pruebas con tenacidad y resistencia, porque ya ERES GRANDE, pero grande o pequeño seguirás siendo el ejemplo de tu hermano, el orgullo de tus padres, siempre serás mi pequeño niño tormenta.

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